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SAN FRANCISCO DE ASIS Y STA CLARA (LA PELICULA

Prefacio

No trato de hacer a un lado los libros de canon o de gobierno de esta Parroquia, más bien los consulté para realizar estos pequeños apuntes que con todo gusto dejo a mis sucesores párrocos y que tengan gusto por el arte y las letras.

Puede ser que me equivoque en algunas cosas y fechas así que puede perfeccionarse todavía más.

Comienzo: Tlaltenango

Significa: Lugar entre bordos y murallas de tierra.

Tlalli: Tierra

Tenamitl: Bordos o murallas

Co: en, entre.

Su fundación tiene dos momentos, como pre-hispánica e hispánica.

1ª. Fundación Pre-hispánica.

Tribus aisladas que vivían de la agricultura y pesca, cazadores, recolectores, cultivadores.

Estas tierras eran lagos pequeños en ese tiempo. Tlaltenango, propiamente era parte de las tribus alrededor de Cacaxtla . “Cacaxtla debió tener el control político, religioso y económico del centro-sur y oriente de la región. (al sur está Cholula y al poniente el señorío de Huejotzingo).

Cfr. (Arqueología mexicana 1997).

Su fundación Hispánica:

La fecha más antigua escrita en los manuscritos centenarios es de 1527. Los documentos originales están en mexicano o en español ilegible, es por esto que no sabemos si existe algo  que todavía sea oculto o secreto sobre los orígenes hispánicos de este pueblo.

Dejo escrito esto para perpetua memoria del querido pueblo de San Pedro y San Pablo Tlaltenango.

AÑO DE 1989.

Atentamente, el Párroco Sr. Cura Enrique Márquez Ramírez.

Los orígenes de este pueblo de Tlaltenango son prehispánicos y se remontan a tiempos antiquísimos. Tienen íntima conexión con la cultura prehispánica que existió en la región de Cholula, Cacaxtla y Huejotzingo.

CHOLULA, PUE.

“Esta zona arqueológica fue una de las grandes ciudades del México Prehispánico, además de ser uno de los asentamientos importantes durante el Período Clásico, era al momento de la llegada de los españoles el principal santuario de una de las deidades fundamentales de la religión indígena: QUETZALCÓATL, LA SERPIENTE EMPLUMADA. Debido a que esta ciudad fue poblada por vez primera en el período que abarca los años 800 a 200 a. C; y a que ha sido ocupada de manera continua hasta la actualidad; se le puede considerar la ciudad habitada más antigua de México.

Cholula es bien conocida por su monumento principal, La Gran Pirámide. La estructura prehispánica de mayores dimensiones del mundo precolombino. Esta colosal construcción conocida en su momento como el TLACHIHUALTEPETL, vocablo que significa “cerro artificial” o “montaña hecha a mano”, fue durante el clásico, el centro religioso de un asentamiento humano de considerable envergadura.

Después de su abandono acaecido alrededor de los años 700-800 d. C; conservó una relevante importancia mítico-religiosa para los habitantes de pueblos aledaños. Tras una importante migración tolteca a este lugar, Cholula se convirtió de nueva cuenta en un gran centro comercial y religioso, contando con la sede principal del culto a Quetzalcóatl, cuyo templo se localizaba en el centro de la actual ciudad.

Gran parte de aquel gran asentamiento prehispánico se encuentra cubierto por las habitaciones modernas y hoy día el área visitable se reduce a la Gran Pirámide y sus alrededores. Las enormes dimensiones de este monumento propiciaron que su exploración fuera realizada por medio de túneles los que tras 25 años de excavaciones alcanzaron una extensión de 8 Km.

Estas investigaciones permitieron conocer las características de los edificios que antaño existieron bajo La Gran Pirámide; en el Museo Local se muestra una maqueta que representa claramente esas estructuras acumuladas a lo largo de casi diez siglos. Algunas de estas muestran aún en sus fachadas, restos de pinturas murales. En el lado sur del monumento, se realizaron también algunas excavaciones que dejaron al descubierto numerosos edificios dispuestos alrededor de una plaza llamada Patio de los Altares, por los magníficos monolitos grabados que contiene. Este lugar a pesar de la complejidad que representa por estar expuestos edificios de distintas épocas, es un excelente ejemplo de los diversos estilos arquitectónicos de Cholula. Aquí también se encuentra una estructura subterránea, un magnífico mural conocido como “Los Bebedores”, por representar una fiesta en la que se bebe con abundancia”.

CACAXTLA, TLAX.

“Es uno de los sitios más interesantes de la Altiplanicie Central, lugar sobresaliente tanto por sus implicaciones para la reconstrucción de las historia mesoamericana durante la época posterior al abandono de Teotihuacán, como por su magnífica pintura mural.

El apogeo de Cacaxtla tuvo lugar entre los años 600 y 900 d. C. En ese entonces el Valle Poblano-Tlaxcalteca se encontraba dominado por grupos Olmecas-Xicalancas, quienes además de controlar Cacaxtla, ejercieron cierto dominio sobre lugares tan importantes como Cholula; durante un tiempo que culminó alrededor del año 1,100 d. C., con la llegada de grupos tolteco-chichimecas y tlaxcaltecas a la región. Debido a las condiciones de inestabilidad que imperaban en el Altiplano Central, Cacaxtla fue construido adoptando una posición defensiva, sobre una loma terraceada en la que se ubicaron conjuntos de estructuras, algunas de ellas rodeadas por extensas y profundas fosas de protección.

La parte de la zona que ha sido explorada, y en la que fueron localizadas las pinturas que le han conferido a Cacaxtla un lugar especial entre los sitios mesoamericanos, se conoce como el Gran Basamento. Este es un enorme montículo artificial, producto de la acumulación sucesiva de varios conjuntos de edificios en su mayoría construidos de adobe, que de tiempo en tiempo eran parcialmente demolidos y rellenados para levantar sobre ellos nuevas estructuras.

Aunque el sitio era conocido desde la colonia y había sido objeto de investigaciones en el presente, fue hasta el año de 1975 en que de forma casual se tuvo noticia de las extraordinarias pinturas murales del Gran Basamento.  Las exploraciones realizadas desde entonces, dieron lugar al descubrimiento de numerosos edificios con pintura mural prehispánica, más extensa que se conozca hasta la fecha en toda Mesoamérica.

La naturaleza misma de las pinturas y el material con que se construyeron los edificios, colocaba a estos restos en circunstancias especialmente vulnerables ante las condiciones del medio ambiente. Con el propósito de evitar la acción del viento y la lluvia sobre los monumentos del lugar, se construyó una gran cubierta de lámina sobre el basamento que, además de proporcionar protección a los restos, ha mejorado las condiciones tanto para su visita, como para su exploración; pues este se ha continuado en torno al Gran Basamento, reportando nuevos descubrimientos arquitectónicos y de pinturas murales. Entre ellas, destacan el grupo conocido como  El Mural de la Batalla y las que ornamentan los muros y jambas llamado Edificio de las Pinturas.

El primero, fechado hacia el año 650 d. C., representa la lucha entre dos grupos, cada uno definido por la indumentaria: siendo de aves para uno de ellos y de jaguares para sus adversarios. La escena, mostrando la variedad de armas que eran utilizadas, representa una encarnizada contienda en la que se llegan a observar hombres decapitados y mutilados en actitudes de gran realismo.

Se cree que esta cruda manifestación pictórica representa el triunfo de los Olmecas- Xicalancas y su consolidación en el área como grupo dominante. Uno de los aspectos más llamativos de los murales de Cacaxtla, es la importante presencia de rasgos iconográficos que se cree son típicos de otras áreas culturales de Mesoamérica; tla es el caso de la reiterada influencia maya en muchos de los rasgos mencionados”.

HUEXOTZINCO.

Se nota, para explicitar los orígenes de este pueblo, la influencia de la cultura de Huexotzinco. Esto lo digo por los efímeros hallazgos en las excavaciones poco profundas del entronque-carretera que sale de la autopista hacia el aeropuerto de “Los hermanos Serdán”. También se hallaron restos prehispánicos en la excavación y acondicionamiento del pozo profundo de riego que está junto al Aeropuerto. El pozo “NOPAL”. Los restos arqueológicos se los llevó la gente y de los de la carretera-entronque, los maquinistas y trabajadores. Mucho fue destruido por las mismas máquinas.

Todas estas notas, nos dan una ligera idea de los orígenes prehispánicos de este pueblo que participó de tres culturas: la de Cholula o Chollolan, la de Cacaxtla y la de Huexotzinco.

Aquí en el lugar que ocupa Tlaltenango, había también algunas tribus asentadas que vivían de la pesca, de la caza y sobre todo de la agricultura, pues se han encontrado pedacerías de cerámica, idolitos, metates y flechas; pocas en realidad. Estas tribus pequeñas son los antepasados inmediatos de la gente de Tlaltenango, que como dije, se alimentaron o eran parte de las culturas que existieron en Cacaxtla, Cholula y Huexotzingo.

“Don Serafín Avelino, el notario de buena fé, dice lo siguiente: Después de la conquista de México, entre los años de 1535 a 1540, el Virrey Don Antonio de Mendoza, para fundar el pueblo de San Pedro Tlaltenango, trajo veinte familias indígenas de la Ciudad de Tlaxcala, encabezadas por dos caciques, uno español llamado Eugenio Lima y un indígena llamado Alejandro Badillo Xocoyotzin. Les entregó una extensión de tierras de dos leguas de ancho por una legua de largo, cerca de un manantial de agua al que le nombraron “Almolo”, que distaba cerca de media legua de distancia.

Fundaron el pueblo al que llamaron Tlaltenango y construyeron una pequeña capilla a la que nombraron “El Calvario”. Esta capilla fue hecha solo de adobe. Después de 50 años de fundado el pueblo, el Virrey de México, Don Luis de Velazco, les quitó sus tierras a los indígenas para formar las haciendas de Santa Clara al norte, San Juan Coapilco y Santo Domingo al poniente, San Bartolo al oriente y San José Tepeapulco y San Miguel Palmillas al sur.

Al pueblo de Tlaltenango nada mas le quedó media legua cuadrada de tierra, casi dos kilómetros cuadrados con el Almolo.

A mediados del siglo XVIII, se construyó la Iglesia que hoy es la Parroquia, y el pueblo tomó el nombre de Tlaltenango. A la Iglesia se le dotó de terrenos a los lados y atrás del templo para su sostenimiento, que gozó por muchos años del producto que rendían las tierras.

En 1857, el Lic. Benito Juárez promulgó las Leyes de Reforma, expropiando a la Iglesia de sus bienes. Más bien fue una usurpación, un robo demoníaco, declarando los bienes o propiedades de la Sta. Iglesia, bienes de manos muertas y entonces el templo de Tlaltenango pierde sus intereses, debido a que siendo fiscales en ese año los Sres. Crescenciano Zambrano, Andrés Badillo y Juan Flores, para que la Iglesia no perdiera esos terrenos, ellos los pusieron a su nombre como dueños y por algunos años estuvieron entregando el producto de las tierras, pero después se olvidó este compromiso que había venido existiendo y cuando en 1915 una persona quiso rescatar este inmueble, ya no fue posible porque las nuevas leyes agrarias dieron la Ley de Expropiación de Latifundios y Bienes Eclesiásticos y echaron por tierra el asunto de la Iglesia, pues aparecieron nuevos herederos o compradores con otros documentos y hasta el lugar donde estuvo y está a la actualidad la Capilla primitiva del Calvario, no se sabe en qué manos quedó dicho inmueble.

(Esta historia fue relatada por Dn. Serafín Avelino).

Las propiedades que tuvo la Iglesia, es cierto, son o fueron ciertas. Todavía al lado sur existe el antiguo pozo donde se sacaba el agua para la casa habitación de los sacerdotes que tenían a su cargo esta Parroquia. Estos intereses desgraciadamente ya no pueden ser rescatados, porque sus poseedores ya los tienen requisitados como compra legalizada.

Lo que si se podría investigar es quién tiene el sitio que ocupó la Capilla primitiva del Calvario, y poner ahí un pequeño monumento con una placa dedicada a los fundadores del pueblo. Todavía por los años del cuarenta, existió un pequeño paredón del citado Calvario. El padre Gilberto Pacheco, tuvo la intención que ahí se construyera una pequeña capilla, pero no lo llevó a cabo.

(Cfr. Don Serafín Avelino, notario).

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